IMAGINATE QUE FUERAS TÚ
Estás parado frente a este espejo que al principio era un tronco común y corriente, que te llamó la atención porque viste como parecía que se iluminaba por dentro, te hipnotizo y lo levantaste para verlo de cerca.
Sentiste un gran alivio cuando lo tenías en tus manos y de repente lo soltaste porque comenzó a vibrar y éste se desenrolló como si hubiera sido un pergamino, creció de tu tamaño y se colocó frente a ti mostrando un espejo.
No te moviste porque todo aquello te hacía sentir seguro, miraste tu reflejo por unos segundos en aquel espejo y luego ese reflejo se movía, tienes 49 años, la misma edad que de hoy, pero traes la ropa de hace unos días y reconoces la escena, estás haciendo cosas de las que te avergüenzas, pero no estás arrepentido.
Te quedas confundido porque sin saber cómo, uno de los hombres que amenazas con despedir y al que quitaste parte de su sueldo para pagar algo que tu debiste solventar, ahora tiene ropa limpia, nueva y de buena marca, con postura de liderazgo y falta de empatía. Parece no darle importancia a lo que le dices y con un brazo estirado y cara de enojo te indica que salgas de su oficina.

Enseguida aparece otra escena, te ves cansado, delgado y empiezas a sentir angustia. Caminas y llegas a una casa humilde, actualmente no es tu casa, pero en el reflejo del espejo sabes que sí lo es. Entras y ves a tus hijos y a tu esposa, vestidos como nunca los has visto, con ropa desgastada y calzado viejo, te da pena verlos así, pues sabes que has trabajado mucho durante años para sacarlos adelante y en la escena parece no valer la pena tanto esfuerzo, pues ha pasado el tiempo y sigues en la misma empresa, en el mismo puesto y con un sueldo que no alcanza.
Tu familia te recibe con gusto, lo cual se te hace extraño porque normalmente cada uno suele darte una mirada y siguen con sus actividades. Eso te agrada y te sientes más frustrado aún. Tienes hambre, se te antoja una rica ensalada, abres el refrigerador y te sorprende verlo casi vacío, al cerrar la puerta del refri tu esposa está en la cocina cerca de la estufa y te muestra con una sonrisa una olla con frijoles.
“¿Es todo lo que hay?” —te preguntas, mientras buscas con la mirada en toda la cocina.
Decides salir a comer a un restaurante algo más completo, buscas tu cartera, pero en ella no hay tarjetas de banco, solo dos billetes y unas cuantas monedas con las que no podrías pagar ni el platillo más sencillo de tu restaurante favorito.

Vuelve otra vez la imagen donde estas frente al hombre que sabes es tu empleado, pero ahora es tu jefe que te paga y te trata mal. Comprendes lo que el espejo trata de decirte. Te has portado mal y eso que sientes ahora, es lo que pasan tus empleados y sus familias.
Puedes ser el gran empresario que trata mal a sus empleados y les paga poco, puedes ser una persona egoísta que quiere lo mejor para sí misma y haces chismes porque no te gusta que a los demás les vaya bien.
O puedes ser ese ladrón que amenaza con un arma para quitarle a otros lo que con tanto esfuerzo han conseguido, o una persona que miente sin importar lastimar a quienes te quieren, quizá alguien que guarda coraje y busca venganza burlándose, ignorando a las personas o causando sufrimiento por placer.
Lo siento, pero nada de lo malo que hagas te hará sentir mejor, no importa cuantas cosas materiales destruyas, o cuantas groserías grites, el pasar los límites y faltar a las reglas y responsabilidades no te curará, seguirás sintiéndote triste o enojado/a hasta que decidas reconocer lo que te provoca reaccionar así.

Mejor actúa en ti, reconoce tu herida y cúrala, así será como volverá la empatía en ti y dejarás de lastimar a quien no tiene que ver con esa herida. Todo eso lo harás por ti y para ti, para curar lo que alguien más te hizo. Los que se cruzan en tu camino no tienen la culpa de las injusticias que te hicieron y si tienes cerca a los que te hirieron, perdónales para que te sientas bien, si es necesario, aléjate de esa persona que te daño o te daña aún.
Cúrate, quiérete y libérate del dolor que te provocaron, dañando a los demás solo recalcas lo que te hicieron otros. Piensa en lo que te hicieron sin que tuvieras la culpa y luego cuestiónate ¿porque otros tienen que pagar por algo que no hicieron? ¿qué pasaría si fueras tú la otra persona? ¿qué pasaría si fueras tu de quien se están aprovechando?
Imagínate que fueras tú.

